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Una sombra sin identidad

Dice Baltasar Gracián -escritor y filósofo durante el Siglo de Oro- que la confianza es la madre del descuido. No le falta razón. La confianza, traducida a menudo como soberbia, lleva a la sobrestima de uno mismo. Milán y Málaga se han citado para medir sus inercias en La Rosaleda en el que la historia cuenta nostálgica y orgullosa que es el partido más importante de la historia del club costasoleño. El Milán no es ni una sombra de lo que fue hace poco (Maldini, Inzaghi, Nesta, Kaka’…) y hace tanto (Baresi, Donadoni, Gullit, Van Basten…), pero el nombre, por encima de los hombres, ciertamente asusta. Decimoquinto con solo 7 puntos en 8 partidos. 5 de ellos perdidos y el último, aunque con una levísima mejoría, por 3-2 frente al Lazio. 

La reestructuración para la 2012-2013 ofrecía malos síntomas, pero la realidad ha superado a las previsiones. La marcha de Thiago Silva e Ibrahimovic, cubierta por Yepes, y Bojan; la de Seedorf por Montolivo -fuera de su posición, además-; Pazzini por Cassano, Nesta, Gattuso, Zambrotta, Van Bommel… La remodelación hacia la mediocridad.
El Milán será inferior si repliega y cede el balón
El problema de base que se encuentra el Milán es el respeto que le tienen algunos equipos. Y digo bien, problema. Porque le esperan para contragolpear, justo donde más sufre la lenta pareja Yepes-Bonera, retornando. En su habitual 4-3-1-2 -aunque cabe la posibilidad de que Allegri se proteja aún más en un 4-2-3-1, la función bisagra es para De Jong, apto para achicar, pero incapaz de iniciar si no existe una línea de pase muy evidente. A sus lados aparecen Nocerino, Ambrosini o Montolivo. Dos de los tres. Ocurre que el único bien ubicado es Nocerino, con ímpetu y rigor suficientes para replegar y llegar, pero también incapaz de ligar el primer pase ni ofrecer líneas de pase en su propio campo. Así, queda Montolivo como único competente para afrontar la fase más compleja, iniciar. Montolivo siempre fue trequartista. Y además, cumpliendo el tópico talentoso, pero demasiado intermitente. Por delante, enganchando debería aparecer Prince Boateng, el mejor -junto a Pato- del equipo, pero en un pésimo estado de forma. El equipo no genera el contexto para que él aparezca y llegue, sino que le obliga a tener peso en la redacción de la jugada.
Allegri desvirtúa la naturaleza de su equipo para cumplir un esquema protector, pero muy pobre a la hora de enfrentarse a una defensa posicional. El Málaga domina, pero a menudo da un paso atrás para poder saltar. El equipo italiano podrá sufrir por el carril central en dos fases excepcionalmente marcadas por el Málaga. La transición corta, pero vertical y las rupturas en poco espacio de Saviola y Joaquín. Lo más cómodo para Bonera-Yepes sería Santa Cruz, pero es improbable que juegue de inicio así que tendrán que torear con jugadores móviles que agitarán y desaparecerán. Problemas a la vista.

El Málaga tiene una golosina en la banda derecha contraria. Aunque sin Monreal, pero con Eliseu, los 2×2 de Isco y el portugués contra el sustituto de Abate (Zapata, tal vez) y Montolivo o Nocerino serán de un daño irreversible para el Milán. Para transitar habrá tiempo, pero si el Málaga encuentra a Isco un poco por delante de 3/4 el repliegue extraordinariamente lento de los rossoneri se desmoronará.
El mismo peligro con otro nombre
La transición defensiva aún le duele al Málaga. Cuando Demichelis funciona mentalmente, duele menos; cuando él depende de las correcciones de Weligton, molesta. El peligro del Milán, teniendo en cuenta el estado de Pato, es El Shaarawy (6 goles esta temporada). El único con talento individual para desbordar en uno contra uno. Además, funciona muy bien con espacios partiendo desde la izquierda y trazando la diagonal para filtrar o disparar. Y puede ser problema. La felicidad con la que Gámez recorre la banda es espacio natural para El Shaarawy. Desde allí, en carrera y con balón, puede ser el porvenir dirá qué puede ser del enfrentamiento colosal pero imprevisible contra Demichelis. En opinión de un servidor es la única ventaja intrínseca con la que puede partir el Milán.
Debilidades y fortalezas
– Reacción: Yepes y Bonera son dos centrales muy poco reactivos. Si ceden espacio y adelantan para juntar líneas, el partido puede pasar a ser interesante para el Milán, porque negarían una dosis diferencial de felicidad a Isco. Si prefieren ceder el balón para saltar, sufrirán. La reacción de los centrales es escasa ya al Málaga no le importa convivir durante un buen tiempo merodeando el área, siendo horizontal, pero amenazando con la ruptura.
Grietas hombre a hombre: no solo el colectivo del Málaga debe superar al Milán, sino que nombre por nombre, podríamos sacar conclusiones indiscutibles acerca del talento de ambas plantillas. Especialmente, la línea ofensiva del Málaga contra la defensiva del Milán, que parece la más débil del equipo. Fortaleza frente a debilidad. Es una grieta que debe cerrar Allegri, quien podría ser más defensivo, pese a la urgencia de resultados favorables.
 – Llegada en segunda jugada: a la mencionada posibilidad de transitar vía El Shaarawy, hay que sumar al haber del Milán la aptitud, por las características de sus jugadores, para sumar jugadores a la segunda jugada, incluso al remate. Nocerino y Prince Boateng son los ejecutores. Llegadores con más o menos talento que pueden crear peligro merced a su buen disparo y su capacidad para aparecer sin estar, con lo que sumarían 4 o 5 jugadores cerca del área. Difícil porque el Milán necesitaría una posesión medio-larga para incorporar a tantos jugadores. Pero es posible.
Foto: AP/Raffaele Rastelli.
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