Sevilla-Betis: ¡Intensidad, intensidad!

1.- El Sevilla volvió a ser lo que ya ha demostrado esta temporada. Míchel volvió a vestir a su equipo de intensidad y explosividad en un partido donde la mentalidad juega una parte tan importante como la táctica. La exigencia emocional superó al Betis, que no jugó un pésimo encuentro, pero se vio superado por un equipo que llevó al límite sus fuerzas, presionó alto y quiso abrazarse al partido desde antes del inicio.
2.- Los primeros 6 minutos explican, evidentemente, el devenir del partido. 2-0 en 6 minutos; 4-0 en 42. El Sevilla mordió desde el inicio y el Betis no leyó nada. Seis minutos para golpear mentalmente, obtener ventaja y jugar a placer el partido. Sin bajar un gramo de intensidad. No supo interpretar una posible ventaja. El principal defecto, ya con 2-0, fue querer jugar el partido donde Míchel, a sabiendas de la eficacia de su equipo, lo había planteado. En el vértigo, en la ida y no en la vuelta. El Betis claudicó jugando tal y como pretendía el Sevilla desde el inicio. Se sintió cada vez más pequeño.
3.- Primera parte magistral. El equipo de Míchel respondió –como contra el Madrid y el Barça– no solo a nivel de activación. Por primera vez en la temporada ocupó todos los carriles y encontró zonas con ventajas. La izquierda funcionó al enésimo intento tras la lesión de Trochowski. Reyes quería jugar y se enfundó el traje de jugador de equipo para competir antes de recrearse. Fue incisivo, presionante y activo. No fue el Reyes de antes, pero fue un jugador extraordinariamente aprovechable para su equipo. Activó la banda izquierda, obligó al Betis a defender ancho y estimuló las subidas de Navarro.
4.- Si algo marcó el partido, eso fue la presión del Sevilla. El equipo de Míchel gana dos activos brutales a nivel de intensidad-escoba con Medel y Maduro. Ambos subieron la línea de presión –clave para entender tantas pérdidas de los de Mel– por delante de su línea del centro del campo. Beñat, Cañas y Rubén Pérez no tuvieron una sola recepción cómoda –¡ni en su propio campo!– hasta tener el partido decantado totalmente. Brutal sensación de ahogo.
5.- Negredo y Rakitic se dividían el inicio y el resultado era un Betis que quería y no podía. Expuesto a pérdida corriendo hacia delante en el primer escalón de la jugada o balón aéreo. Sinónimo de pérdida también. Todos los hombres tapados y con Spahic y Fazio expulsando a Rubén Castro de su zona de acción, el Sevilla vencía todos los balones divididos. Excepcional trabajo de Míchel.
6.- Cada balón robado pillaba a contrapié a la salida del Betis. Centrales obligados a rectificar la carrera, laterales retornando… Espacios para correr y superioridad. Volver a la intensidad es vital. El Sevilla volaba; Rakitic se hacía dueño del carril central, superó cayendo mínimamente hacia los costados al centro del campo bético. Además, generaba superioridades posicionales por dentro para agitar por fuera. A toda la coyuntura que provocaba excepcionalmente la activación del Sevilla se le sumaba algo más: Navas y Cicinho pisaban, muy abiertos, siempre en campo contrario. Verticales y determinantes.
7.- Negredo fijó al principal activo defensivo del Betis, Paulao. Le ganó en los apoyos, lo sacó de la posición y desnudó sus espaldas para que Rakitic y Reyes llegaran cómodos. Su trabajo en apoyos y rupturas fue muy bueno. Siempre facilitado por el robo previo, pero volviendo a sentirse delantero.
8.- La plácida segunda parte sirvió para exhibir que en el Sevilla se hace buena la relación entre querer y poder. Míchel plantea los partidos a alta intensidad y convierte cualquier robo en decisivo. Tiene la determinación suficiente para dedicarse a neutralizar y lanzarse en transición. El Betis, además, favoreció todo. Quería más balón, estuvo más desactivado el único pasillo interior que buscaba el inicio espeso y corto que le dieron Pérez, Beñat y, el tiempo que estuvo, Cañas.
y 9.- La intensidad es sinónimo de voluntad, de hambre, de querer. El Sevilla fue mucho más, pero sobre todo fue ambición. Robó, ganó rebotes y acertó. Hizo bueno la afirmación del bueno de Paulo Coelho:“Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla”.
Foto: Sevilla F.C.
Artículo publicado en el Perarnau Magazine.
Anuncios
Etiquetado , , , , , ,

Khedira: bastón y libertad


El Madrid no es el equipo brillante del pasado curso. A todas luces, también a las de Mourinho, ha bajado un peldaño a la hora de afrontar una defensa replegada. Incluso una presión a menudo alta como la del Dortmund. Khedira no es una solución en sí, sino un contraste al colectivo. Esa antítesis necesaria. Riguroso en defensa y suelto en ataque. Sin la responsabilidad que se le da a cualquier otro jugador. Cualquier otro pesa más para la vigilancia del contrario. Por eso, Sami, avispado y tenaz, aprovecha su poco atractivo futbolístico para sumar en todos los contextos.
La ausencia del caudal ofensivo Marcelo merma. Y merma en el inicio, en la facilidad para generar superioridades e incluso en la finalización. Khedira no facilita un carril, ni siquiera es un apoyo controlado, sino un eslabón libre a partir de la recepción –relativamente cómoda– de Xabi. A partir de aquí, él aparece en los apoyos centrales hasta que el balón cae a banda. Este curso, ha dejado alguna pincelada del Khedira alemán. Box to box. Estar, apoyar, desaparecer y llegar. Aprovecha su –aparente– inocuidad para sumar.
El otro benefactor directo y silencioso es Xabi. Aunque Essien, aún por ver en su máxima expresión, puede ser el compañero ideal, Khedira es la bombona de oxígeno que acude sin ser llamada. Un bastón que no hace ruido. Su función es la rigurosidad defensiva, echar el cierre a los pasillos interiores. En definitiva, es la escoba que va recogiendo lo que otros no han podido levantar. Recordados marcajes a Iniesta y tremenda inteligencia táctica para deslizarse suavemente hacia su voluntad. Donde no llega Xabi siempre aparece Sami.
La conclusión a la que podemos llegar es que Khedira no será imprescindible en ningún equipo del mundo. Parecería banal para el propio jugador esta afirmación, pero no. Es extraordinariamente complejo encontrar quien suma allá donde aparece supeditando el colectivo a la figura; el trabajo al placer, y el pragmatismo al gesto. No es dueño de nada, pero apoya a todos. El bastón, el amigo fiel que aparece en silencio para levantarte. Además, no hace ruido. Como decía Shakespeare: “La lealtad tiene un corazón tranquilo”.
Foto: Europa Press.
Etiquetado , , , ,

Otro golpe al periodismo

Tú, que estás al otro lado leyendo esto, ya lo sabrás: el periodismo está en un pésimo estado. No económico, también de valores, cultura, etc. Pero hoy se ha resentido por el lado más débil. El del trabajador que tiene la costumbre de llevar un sueldo a su casa para comer. Antes, probablemente, los que mandan en el medio con sueldos astronómicos pese a no haber dado una puñetera noticia en su vida, han vivido por encima de sus posibilidades. No de las suyas, por supuesto, sino de las del medio. Cuando se creían que el lector era gilipollas y compraría toda bazofia escrita que pasara por sus ojos por llamarse ‘X’. Hoy El País, mañana El Mundo. O Público. O cualquier otro.
A la espera de que resurja y con la ilusión de quien aún no ha comenzado a gatear en este mundo, hoy es un pésimo y triste día para el periodismo. 129 compañeros de El País han sido despedidos por el ERE dirigido por un señor que cobra alrededor de los 12 millones de euros anuales. El País siempre fue el diario de referencia en español. Con sus cosas buenas y sus cosas malas. Porque hacía periodismo. Ahora, con 129 tipos menos, es literalmente imposible que sea un periodismo de calidad. O de la misma calidad, al menos. 
Los que se quedan tienen tanta dignidad como los que se han ido, pero el periodismo es perseverancia y tiempo. Tiempo para formarse, contrastar, pensar, hornear y redactar. La reducción de personal obligará a hacer más con menos. Todo más rápido, menos profundo. Peor. 
Hoy, El País escribía un editorial sobre el ERE al que se verá sometido Iberia. Jamás se supo del suyo, evidentemente. Ya lo decía Stevenson: “Odio al cinismo más que al diablo, a menos que ambos sean la misma cosa”.
Etiquetado , , , ,

Madurar en vertical

1.- Gesta de época del Málaga. 10 puntos, 8 goles a favor, 1 en contra. Son los números del primer clasificado para octavos de final. Partido de sacudidas. El Málaga quería controlar en horizontal y el Milan quería el partido en vertical. El Málaga no padeció demasiado al vértigo porque se protegió. Le tiene pavor, pero en posicional es tan superior que se puede permitir partirse en 6-4 cuando el balón no fluye.
2.- La primera parte del Málaga no fue la mejor posible, pero solucionó un descuido de intensidad allá por el minuto 15. El Milan aprovechó la desconfianza de dos pérdidas de Sergio Sánchez para buscarle hacia fuera. Eliseu no apoyó y la superioridad era manifiesta con Bojan dejándose caer a ese sector. Camacho no llegaba y a Weligton le cuesta un mundo salir de su sitio en estático. Tanta presencia cerca del área creó incertidumbre. Apareció Willy y dos pausas de Isco para solucionarlo. El Milan no soportó el ritmo. Bajó la presión y la reactivación de Eliseu en las ayudas zanjó el resto.
3.- Isco está en un proceso de evolución constante y convirtiéndose en un jugador de dimensiones muy, muy grandes. Es un intérprete brutal de situaciones. Da pausa y vértigo cuando lo necesita el partido. Mientras el Milan presionaba alto, él bajaba a iniciar. Es fluidez y constante familiaridad con el balón. Dominó la primera parte en el centro del campo. Domado ya el Milan, avanzó un peldaño. Camacho e Iturra tenían suficiente espacio para iniciar; se instaló en el peldaño donde es decisivo.
4.- Los momentos de presión alta del Málaga en la que ofrecen recepciones a Montolivo y De Jong solo mirando a Abbiati coinciden con sus mejores momentos. El Milan no inicia y salvo la nueva posición de Bojan (de ’10’) no genera ventajas para salir fluido. Cuando aparece, el Málaga no lo controla porque agita en el escalón Camacho-Iturra en la presión.
5.- Hablamos de partido a fases. El Málaga sufrió con balón cuando el Milan presionaba sobre la recepción de Camacho e Iturra, pero se le generaba un panorama amable si superaba esta línea. Ninguno tiene el talento para girar rápido y preciso. A cambio, Isco tenía influencia en la base y obligaba a Mèxes-Bonera a caminar hacia delante. Si el balón superaba a Montolivo, el Milan sufriría. A la primera cayó el gol. El Milan entendió que no podía obligar a sus centrales a ser reactivos. Replegó más junto.
6.- El olor a sangra incita al Málaga a ser vertical. Allegri tiene una trampa. A camino entre necesidad y voluntad, el Milan muerde, no mastica la jugada y gira el ritmo del partido. Idas y vueltas, pérdidas y demasiadas carreras a campo abierto. Isco baila con espacios, pero es lento; Santa Cruz o Saviola, no atacan bien el espacio largo ni son reactivos y Eliseu, como norma, no selecciona bien los desmarques. Solo Joaquín triunfa en vertical, pero las segundas partes le pesan a sus piernas. El beneficiado ante el descontrol es el Milan. Domina el partido y Pellegrini echa el candado.
7.- Incluso antes de que saltara al campo Toulalan, el Málaga ya ejercía de repliegue completo. Seis hombres siempre por detrás del balón, cuatro para saltar. Si había pérdidas, no serían peligrosas porque el Milan enfrentaría a un muro. Tendencia acentuada con el francés. Pero el Málaga corre un peligro: Toulalan-Camacho se acomodan y se hunden sobre Demichelis-Weligton. Repliegue máximo que facilita la llegada hasta tres cuartos del Milan. Sin embargo, el Milan solo sobrecarga la izquierda (gran Constant) y no hace bascular a los centrocampistas. No genera ventajas posicionales, solo numéricas. Pierde la oportunidad y se agiganta la confianza defensiva del Málaga. Un muro con una sola fragilidad: Sergio Sánchez. Pellegrini intenta cerrarlo con un número más, Eliseu. Solución antinatural, pero pragmática.
8.- El Málaga continúa evolucionando, aunque más lento que lo hace Isco. Metamorfosea hacia el repliegue, pero no debería olvidar su esencia: posesión larga y empujar al rival hacia su área. Lo agradecen todos. Y Demichelis-Weligton los que más. Son solo correctos replegados, pero notables a campo abierto. El Málaga se resiente menos transitando hacia detrás que hacia delante.
Y 9.- Encarar el sueño estando despierto como alentaba León Daudí es el nuevo objetivo del Málaga. Como novato, superó cualquier alegato de inexperiencia con sacrificio. Es atrevido, pero no soberbio. Ya no es el niño inocente que tenía talento sino el hombre esforzado que busca el éxito.
Artículo publicado en el Perarnau Magazine.
Foto: Reuters.

Perfil: Leandro Paredes

De la continua sucesión de nombres herederos de Riquelme que a la prensa y el hincha -a veces la misma persona- le gusta proclamar, él es el más riquelmiano de todos. Demasiado joven, pero con suficientes similitudes para sonreírle. Incluida que el propio Román le designe como el más digno sucesor, con el peso que conlleva soportar ‘eso’ en la época de transición tras el ’10′ más relevante que tuvo Boca. El próximo y definitivo paso en su escala como futbolista es que la casa que le vio como un niño le reconozca como un hombre. Aún falta.

FICHA TÉCNICA
Nombre completo: Leandro Daniel Paredes
Nombre futbolístico: LEANDRO PAREDES
Fecha de nacimiento: 29/06/1994
Nacionalidad: Argentina
Altura: 1,80 m
Peso: 75 kg
Club: Boca Júniors
Campeonato: Liga Argentina
Ámbito físico-técnico
Es el híbrido entre el mediapunta sudamericano y el europeo. Paredes va a la base a recibir para estar en continuo contacto con el balón. Pese a esto, no tiene la agilidad para orientar sus recepciones retrasadas e iniciar a jugar. Le cuesta, prefiere masticar la jugada y que el balón la vuelva a él en el siguiente peldaño. Su aspecto más europeo se basa en la conducción, en la aceleración, pero con gestos técnicos sudamericanos. Pisa el balón y se recrea en la belleza de la jugada. Su carrera erguida le hace parecer más veloz de lo que es, pero es un jugador de cambios de ritmo con el cuero, de fintas realizadas con el cerebro más que con la cadera. Pisa el balón y usa los brazos -riquelmiano- para eliminar contrarios y funciona, muy a menudo, como magneto para filtrar después un pase al compañero libre. Diestro, con notable capacidad para el balón parado y la salida interna o externa tras recepción o regate, aunque prefiere tenderse al perfil izquierdo, desde donde tiene la posibilidad de sacar el disparo.
  Ámbito táctico y toma de decisiones
A riesgo de petrificar la realidad -concepto nietzscheano-, es la faceta en la que más debe progresar. Tácticamente, la posición en el Boca de Falcioni tiene más peso que el jugador per se. Esto es, el esquema (4-3-1-2) estaba pensando en función a esa posición; mejor dicho, en función a un jugador: Riquelme. Ahora, Boca trata de ganar mayor número de superioridades por fuera, pero sigue siendo una condición intrínseca al sistema que el caudal principal de juego recaiga sobre el ’10′. Por tanto, Leandro, aún inmaduro, encuentra sobre su espalda la responsabilidad de moverse en vertical y ofrecer los apoyos para clarificar y hacer fluir a su equipo. Aquí, en el paso del niño al hombre, es donde debe mejorar.
Es ’10′ puro y será complicado verle en otra posición. Al menos en el Boca de Falcioni. Quien les escribe piensa que en otro equipo podría llegar a ser el interior más suelto de una línea de 3. Para ello debe ser capaz de seleccionar los pases. Paredes aparece en todos los escalones de la jugada con una posesión de cierta entidad: se acerca a la base y devuelve; aparece por el interior unos metros por delante y si la jugada vuelve, acabará cambiando el ritmo hacia el área, atacando el espacio. Ahí dista de Riquelme, él es capaz de eso; pero incapaz de soportar y elegir el tempo del partido.
Paradójicamente, siendo ’10′, sus peores decisiones las suele tomar con espacios o vías de disparo, donde elige la opción individual en una mayoría de ocasiones. Aparecer con ventaja cerca de la frontal significa buscar el gol. Su buen golpeo le incita, pero a menudo se precipita sabedor de su cualidad. No obstante, tiene una virtud más técnica que táctica y es la de atraer para generar espacios que ataquen compañeros. Y es una virtud diferencial porque siempre acaba facilitando el pase. Debe mejorar aquí, donde más, puesto que será el olvido de la niñez. Un paso difícil, que debe ser cocinado a fuego lento, pero diferencial.
Etiquetado , , , ,

Falcioni se queda atrás

Hace poco tiempo, desde este lugar defendíamos la gestión de Falcioni hacia la búsqueda del alma en la era post-Riquelme. Al mismo apuntábamos algo: Boca podría comenzar a dejar de ganar más pronto que tarde y el técnico sufriría. Boca ya ha dejado de sumar de tres en tres. Y Falcioni no reacciona. Golpea al aire en busca de oxígeno, de alguna solución mágica que le dé algo en ataque sin restar en defensa. Imposible.

La baja de Riquelme es dolorosa y Boca no se ha repuesto, pero tiene una posible respuesta, aún en ciernes, en el banquillo. Falcioni continúa usando el esquema diseñado para que Riquelme fuese feliz sin Riquelme. Y sin un ’10’ de garantías para canalizar. Porque Pochi es más europeo y menos talentoso. Y Paredes es joven; tiene detalles, pero no puede ser expuesto a llevar el peso (emocional y de juego) del xeneize.Sin el nexo entre los interiores y la delantera, Boca se parte. Necesita desplazamientos largos y balones frontales, y todos estos favorecen a la zaga contraria.
El 4-3-1-2 -habitual- requiere aspectos muy concretos y Boca cumple pocos. Los laterales nunca fijan como extremos para ensanchar, sino que aparecen en vertical. Necesitan posesiones largas y Falcioni las niega porque prefiere neutralizar al rival antes que proponer. Parafraseando así aquel lema del despotismo ilustrado: “Todo por mi equipo, pero sin mi equipo”. Boca, además, es un equipo tremendamente fracturado. El único nexo común, Somoza, no pasa su mejor momento, por lo que obliga aún más si cabe a los dos interiores a replegar a su altura, aumentando la distancia con los delanteros a infinito. Y aquí el último problema detectado: Viatri y Silva. De cara a portería son dos complementos; de espaldas, dos copias. Si Boca no logra girarlos, ocurre lo visto ante River. Estatismo y ayuda al rival, que adelanta su defensa a sabiendas de que nadie atacará su espalda. Para colmo, tampoco está Mouche, tan odiado y añorado.
La solución paciente
En el banquillo, un chiquito lúcido en el apoyo vertical cercano al área y lo suficientemente horizontal para dar pausa. En el minuto 91 tomó las riendas e hizo empatar a Boca. Paredes dibujó una sonrisa en el hincha que añora a Riquelme e hizo ver que, en mayor o menor medida, Boca puede y debe llevar el peso. Solo queda ser paciente. Él ofrece la interpretación y si Falcioni se atreve, Sánchez Miño, Erviti, Acosta o Gaona Lugo podrán poner el talento individual al servicio colectivo. Justo ahora, Boca es un equipo antiguo porque su entrenador se quedó atrás. Irreconocible idioma porque se fractura en todas las líneas. Repliega estrecho con extremos ofensivos, quiere contragolpear con delanteros inmóviles y deja la generación a un mediapunta que juega revestido en la derecha. Como verán, Falcioni acude en busca de oxígeno a una máscara sin aire. Es muy complicado apagar el fuego con gasolina.
Etiquetado , , , , , ,

Jugaron para el otro


1.-
 Ni Boca ni River deben salir contentos del Superclásico. Ambos casi muertos o casi vivos, depende del vaso con el que midan. Decía Da Vinci: “Mientras pensaba que estaba aprendiendo a vivir, he aprendido cómo morir“. Mientras River creía que estaba aprendiendo a sobrevivir a Boca, estaba en parte firmando parte de su muerte. Dio el paso atrás, regaló tres cuartos de campo y allí, entre las sombras apareció la versión riquelmiana de Paredes para hacer que el balón llegara con criterio por primera vez al área de River. Era el minuto 91. River nadó y murió. Creyó aprender a vivir cuando estaba aprendiendo a morir.
2.- El gol marcó el primer tiempo. Si antes de iniciar podríamos prever que Boca dominaría más en posicional y River replegaría para atacar los espacios, el gol reforzó esta idea. River realizó un repliegue medio y estrecho (algo más basculado hacia la izquierda) para negar las recepciones interiores de Sánchez Miño y Chavez, que convirtieron la figura de Boca en 4-2-2-2. Tanto Miño como Chavez comenzaron abiertos, pero ante la necesidad de tener que remontar comenzaron a tomar pasillos interiores.
3.- La negación a Miño y Chavez de recibir en el interior, impedía a Boca generar posesiones que facilitaran a Albín y Clemente ensanchar el campo para habilitar espacios a Chavez y Miño. El partido se atoró en el centro y River lo convertía en una ida constante de transiciones ofensivas. Boca sufría corriendo hacia Orión.
4.- En el repliegue, Leo Ponzio. El más suelto de los centrocampistas, el primero en iniciar la presión en cuanto Erviti superaba el centro del campo, y el más suelto de todos. Se volvió omnipresente y oxigenó todas las zonas donde había un hueco. Soberbio primer tiempo de ayudas. El exjugador del Zaragoza y Trezeguet fueron el eje vertical para dar pausa y Mora, brillante, agitó durante los noventa minutos la espalda de Schiavi -muy lento- y Burdisso. Los obligó a desplazarse lateralmente y los hizo sufrir, pero solo encontró un gol.
5.- Falcioni reaccionó a la vuelta del descanso. Sánchez Miño pasó al lateral y entró Acosta por Clemente. Cambio sustancial para que Boca dominara. Mismo 4-2-2-2 en su variante ofensiva. Dio resultado durante poco más de 10 minutos, los que duró Acosta cerca de Sánchez Miño. Había superioridad en ese sector. Erviti iniciaba, Miño ensanchaba y habilitaba desde dentro afuera a Acosta. River basculó y descubrió las carencias del exjugador del Sevilla sin espacios. Dio un paso más hacia el interior y perdieron presencia. Él y Boca.
6.- Boca acumulaba posesiones horizontales y, cuando se hartaba, lanzaba globos a Silva y Viatri. Balones frontales muy cómodos para Pezzella y Bottinelli. Los dos puntas de Boca generan presencia, pero se solapan. A diferencia de la temporada pasada con Silva y Mouche con los que se alternaba Cvitanich, Falcioni decide dos referentes. Dos calcos de espaldas y en movilidad, independientemente de que Viatri sepa jugar de cara a portería mejor que el Tanque, y éste defina más y mejor dentro del área. No ofrecen movilidad y agudizan los problemas de fluidez con balón de Boca.
7.- El partido se repitió durante el segundo periodo. Boca, con más balón, mientras River podía agazaparse esperando aprovechar alguna contra. Así, hasta que salió Paredes y River dio el definitivo paso atrás. Se replegó casi a la altura del área y le dejó recibir dos veces en tres cuartos. La primera enseñó la sensibilidad del chico para ocupar los espacios libres en el centro; el segundo, bajó a por el balón a la base, lo llevó a banda tras observar que era la mejor opción y nació el gol. Sembró la semilla y cosquilleó el estómago de los que aún añoran a Riquelme.
y 8.- El Superclásico murió en la emoción. Boca empató a lo Boca y River perdió por llevar la idea de Almeyda a la expresión máxima: replegar y golpear -pero no lo suficiente-. Reflejaron, contenido para doscientos textos, la profunda crisis del fútbol argentino en cuanto a talento. Los dos equipos más relevantes de Argentina tratando de neutralizar al rival. Y no por idea, sino por jugadores. Boca sacó el orgullo y River acabó pagando la factura de la luz que encendió aquel chiquito vestido de diez que Román bautizó como heredero.
Fotos: Efe.
Artículo publicado en Perarnau Magazine.
Etiquetado , , , , , , , ,

Aroma de líder

1.- Lo han vuelto a hacer. Los mayores de La Rosaleda aún se hacen cosquillas. Hace algo más de dieciocho años, en 1994, se refundaba el Málaga para pasar a su actual denominación mientras el Milan ganaba su quinta Champions League frente al Barça por 4-0. El fútbol, dieciocho años después, los ha enfrentado cara a cara para volver a su origen. El balón y la pasión de la gente. Lo más primitivo, pero la verdadera esencia.
2.- La primera parte fue de freno de mano. El Milán saltó con un 3-5-2 donde Constant y De Sciglio ocupaban los carriles unos metros por delante de Ambrosini y Montolivo, un paso por detrás de Emanuelson. Negó al Málaga la superioridad adelantando la defensa y solapando líneas. Isco y Portillo malviven sin espacios y la incomodidad les llevó a aparecer con balón a la altura del centro del campo. Mala selección de pases, cero espacios. Incluso el Milán encontró alguna posesión de entidad durante los primeros 20 minutos.
Análisis completo publicado en Perarnau Magazine –>
Foto: Málaga CF.
Etiquetado , , , , , , , ,

Una sombra sin identidad

Dice Baltasar Gracián -escritor y filósofo durante el Siglo de Oro- que la confianza es la madre del descuido. No le falta razón. La confianza, traducida a menudo como soberbia, lleva a la sobrestima de uno mismo. Milán y Málaga se han citado para medir sus inercias en La Rosaleda en el que la historia cuenta nostálgica y orgullosa que es el partido más importante de la historia del club costasoleño. El Milán no es ni una sombra de lo que fue hace poco (Maldini, Inzaghi, Nesta, Kaka’…) y hace tanto (Baresi, Donadoni, Gullit, Van Basten…), pero el nombre, por encima de los hombres, ciertamente asusta. Decimoquinto con solo 7 puntos en 8 partidos. 5 de ellos perdidos y el último, aunque con una levísima mejoría, por 3-2 frente al Lazio. 

La reestructuración para la 2012-2013 ofrecía malos síntomas, pero la realidad ha superado a las previsiones. La marcha de Thiago Silva e Ibrahimovic, cubierta por Yepes, y Bojan; la de Seedorf por Montolivo -fuera de su posición, además-; Pazzini por Cassano, Nesta, Gattuso, Zambrotta, Van Bommel… La remodelación hacia la mediocridad.
El Milán será inferior si repliega y cede el balón
El problema de base que se encuentra el Milán es el respeto que le tienen algunos equipos. Y digo bien, problema. Porque le esperan para contragolpear, justo donde más sufre la lenta pareja Yepes-Bonera, retornando. En su habitual 4-3-1-2 -aunque cabe la posibilidad de que Allegri se proteja aún más en un 4-2-3-1, la función bisagra es para De Jong, apto para achicar, pero incapaz de iniciar si no existe una línea de pase muy evidente. A sus lados aparecen Nocerino, Ambrosini o Montolivo. Dos de los tres. Ocurre que el único bien ubicado es Nocerino, con ímpetu y rigor suficientes para replegar y llegar, pero también incapaz de ligar el primer pase ni ofrecer líneas de pase en su propio campo. Así, queda Montolivo como único competente para afrontar la fase más compleja, iniciar. Montolivo siempre fue trequartista. Y además, cumpliendo el tópico talentoso, pero demasiado intermitente. Por delante, enganchando debería aparecer Prince Boateng, el mejor -junto a Pato- del equipo, pero en un pésimo estado de forma. El equipo no genera el contexto para que él aparezca y llegue, sino que le obliga a tener peso en la redacción de la jugada.
Allegri desvirtúa la naturaleza de su equipo para cumplir un esquema protector, pero muy pobre a la hora de enfrentarse a una defensa posicional. El Málaga domina, pero a menudo da un paso atrás para poder saltar. El equipo italiano podrá sufrir por el carril central en dos fases excepcionalmente marcadas por el Málaga. La transición corta, pero vertical y las rupturas en poco espacio de Saviola y Joaquín. Lo más cómodo para Bonera-Yepes sería Santa Cruz, pero es improbable que juegue de inicio así que tendrán que torear con jugadores móviles que agitarán y desaparecerán. Problemas a la vista.

El Málaga tiene una golosina en la banda derecha contraria. Aunque sin Monreal, pero con Eliseu, los 2×2 de Isco y el portugués contra el sustituto de Abate (Zapata, tal vez) y Montolivo o Nocerino serán de un daño irreversible para el Milán. Para transitar habrá tiempo, pero si el Málaga encuentra a Isco un poco por delante de 3/4 el repliegue extraordinariamente lento de los rossoneri se desmoronará.
El mismo peligro con otro nombre
La transición defensiva aún le duele al Málaga. Cuando Demichelis funciona mentalmente, duele menos; cuando él depende de las correcciones de Weligton, molesta. El peligro del Milán, teniendo en cuenta el estado de Pato, es El Shaarawy (6 goles esta temporada). El único con talento individual para desbordar en uno contra uno. Además, funciona muy bien con espacios partiendo desde la izquierda y trazando la diagonal para filtrar o disparar. Y puede ser problema. La felicidad con la que Gámez recorre la banda es espacio natural para El Shaarawy. Desde allí, en carrera y con balón, puede ser el porvenir dirá qué puede ser del enfrentamiento colosal pero imprevisible contra Demichelis. En opinión de un servidor es la única ventaja intrínseca con la que puede partir el Milán.
Debilidades y fortalezas
– Reacción: Yepes y Bonera son dos centrales muy poco reactivos. Si ceden espacio y adelantan para juntar líneas, el partido puede pasar a ser interesante para el Milán, porque negarían una dosis diferencial de felicidad a Isco. Si prefieren ceder el balón para saltar, sufrirán. La reacción de los centrales es escasa ya al Málaga no le importa convivir durante un buen tiempo merodeando el área, siendo horizontal, pero amenazando con la ruptura.
Grietas hombre a hombre: no solo el colectivo del Málaga debe superar al Milán, sino que nombre por nombre, podríamos sacar conclusiones indiscutibles acerca del talento de ambas plantillas. Especialmente, la línea ofensiva del Málaga contra la defensiva del Milán, que parece la más débil del equipo. Fortaleza frente a debilidad. Es una grieta que debe cerrar Allegri, quien podría ser más defensivo, pese a la urgencia de resultados favorables.
 – Llegada en segunda jugada: a la mencionada posibilidad de transitar vía El Shaarawy, hay que sumar al haber del Milán la aptitud, por las características de sus jugadores, para sumar jugadores a la segunda jugada, incluso al remate. Nocerino y Prince Boateng son los ejecutores. Llegadores con más o menos talento que pueden crear peligro merced a su buen disparo y su capacidad para aparecer sin estar, con lo que sumarían 4 o 5 jugadores cerca del área. Difícil porque el Milán necesitaría una posesión medio-larga para incorporar a tantos jugadores. Pero es posible.
Foto: AP/Raffaele Rastelli.
Etiquetado , , , , , , , , , , ,

Perfil: Erik Lamela

Es argentino. Y salió muy joven de su país, de aquel River Plate que descendió, hacia un equipo grande de Italia. Esto nos guía directamente a la conclusión de que estamos ante un jugador especial. La inmadurez como jugador con la que llegó a Europa, en unas condiciones tan particulares como Italia y la Roma (de Luis Enrique a Zeman), le harán progresar, sin duda, aunque aún está por ver que su talento sea algo más que un gesto técnico y un buen gol. Lamela es especial, tiene más, pero no debe ser continuamente intermitente.

FICHA TÉCNICA
Nombre completo: Erik Manuel Lamela
Nombre futbolístico: LAMELA
Fecha de nacimiento: 4/03/1992
Nacionalidad: Argentina
Altura: 1,84 m
Peso: 74 kg
Club: AS Roma
Campeonato: Serie A (Italia)

DESCRIPCIÓN FUTBOLÍSTICA

Ámbito físico:
Zancada larga y sensación de más presencia de la que indica su altura. Corre erguido y utiliza los brazos, recordando por momentos a Kaká, para librarse de sus rivales mientras avanza y utiliza perfectamente su cuerpo para acomodar y proteger el balón en los controles e interponerlo cuando cambia de ritmo entre el contrincante y el balón. No es demasiado explosivo, pero posee un cambio de ritmo corto e intenso que resulta definitivo en tramos cortos.
 – Ámbito técnico:
El más refinado de los ámbitos a análisis. Tremendamente zurdo, pero la perfección de su pierna izquierda le permite no usar la derecha más que para apoyar cuando corre y para alguna finalización de urgencia. Es precisa y posee un disparo potente con ella, aunque el contexto ideal para él sucede cuando recorre la diagonal desde la banda derecha hacia dentro y filtra un paso hacia el interior o, preferentemente, dispara al palo largo a cualquier altura. Convencido de la valía de su zurda, es habitual observarle alguna rabona como recurso.
En su depurada técnica existen recursos variados entre los que destacarían dos: la utilización del borde interno del pie para disparar y pasar con gran exactitud y la pisada al balón para amagar y driblar. Es hábil y el cambio ritmo en la jugada lo lee con solvencia, con la única carencia de que, como Robben, le cuesta salir hacia su perfil derecho dada su dependencia. No es natural su salida y se percibe, simplemente, por la utilización del cuerpo cuando elige su pierna mala. Aún así, el perfeccionamiento de su zurda le hace imprevisible, sobre todo en la situación que mejor maneja: desde la derecha hacia adentro.
 – Ámbito táctico:
Luis Enrique le utilizó en distintos partidos partiendo desde la posición de ’10′ e incluso por la derecha. Dos posiciones que ocupó en las categorías inferiores de River, pero donde más brilló, tanto con la selección -no absoluta- como en su última campaña en River es desde la derecha, donde su capacidad para fintar también le permite esa dosis de imprevisibilidad. Siempre por delante del centro del campo, puede funcionar como extremo cerrado de un 4-3-3 ó 4-2-3-1, pero sin tener demasiada responsabilidad para la transición defensiva, donde sufre y está lejos de ser un notable jugador.
Artículo publicado en Perarnau Magazine —>
Foto: EFE.
Etiquetado , , , , ,
Anuncios