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Informe Oporto: seriedad bajo instintos

james
El concepto de equipo es complicado de definir. Sobre todo si comenzamos a tener en cuenta la estructura que no se refiere estrictamente a los once que juegan más el cuerpo técnico. Es decir, la gestión económica, la relación masa-club, etcétera. Pero, con seguridad, si pensamos en el global llevado a cabo con sumo acierto, el primer equipo en llegar a la mente es el Oporto. Pinto da Costa ha conseguido que la idea y base del club sea estable a partir de unos parámetros muy claros: productividad. El ejemplo más visual más allá de los resultados deportivos es el rédito económico en relación a compra-venta de jugadores: superávit de 233 millones de euros. A grandes rasgos, se puede establecer una vinculación directa entre rendimiento económico y modelo de juego.
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Foto: AFP.
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Una sombra sin identidad

Dice Baltasar Gracián -escritor y filósofo durante el Siglo de Oro- que la confianza es la madre del descuido. No le falta razón. La confianza, traducida a menudo como soberbia, lleva a la sobrestima de uno mismo. Milán y Málaga se han citado para medir sus inercias en La Rosaleda en el que la historia cuenta nostálgica y orgullosa que es el partido más importante de la historia del club costasoleño. El Milán no es ni una sombra de lo que fue hace poco (Maldini, Inzaghi, Nesta, Kaka’…) y hace tanto (Baresi, Donadoni, Gullit, Van Basten…), pero el nombre, por encima de los hombres, ciertamente asusta. Decimoquinto con solo 7 puntos en 8 partidos. 5 de ellos perdidos y el último, aunque con una levísima mejoría, por 3-2 frente al Lazio. 

La reestructuración para la 2012-2013 ofrecía malos síntomas, pero la realidad ha superado a las previsiones. La marcha de Thiago Silva e Ibrahimovic, cubierta por Yepes, y Bojan; la de Seedorf por Montolivo -fuera de su posición, además-; Pazzini por Cassano, Nesta, Gattuso, Zambrotta, Van Bommel… La remodelación hacia la mediocridad.
El Milán será inferior si repliega y cede el balón
El problema de base que se encuentra el Milán es el respeto que le tienen algunos equipos. Y digo bien, problema. Porque le esperan para contragolpear, justo donde más sufre la lenta pareja Yepes-Bonera, retornando. En su habitual 4-3-1-2 -aunque cabe la posibilidad de que Allegri se proteja aún más en un 4-2-3-1, la función bisagra es para De Jong, apto para achicar, pero incapaz de iniciar si no existe una línea de pase muy evidente. A sus lados aparecen Nocerino, Ambrosini o Montolivo. Dos de los tres. Ocurre que el único bien ubicado es Nocerino, con ímpetu y rigor suficientes para replegar y llegar, pero también incapaz de ligar el primer pase ni ofrecer líneas de pase en su propio campo. Así, queda Montolivo como único competente para afrontar la fase más compleja, iniciar. Montolivo siempre fue trequartista. Y además, cumpliendo el tópico talentoso, pero demasiado intermitente. Por delante, enganchando debería aparecer Prince Boateng, el mejor -junto a Pato- del equipo, pero en un pésimo estado de forma. El equipo no genera el contexto para que él aparezca y llegue, sino que le obliga a tener peso en la redacción de la jugada.
Allegri desvirtúa la naturaleza de su equipo para cumplir un esquema protector, pero muy pobre a la hora de enfrentarse a una defensa posicional. El Málaga domina, pero a menudo da un paso atrás para poder saltar. El equipo italiano podrá sufrir por el carril central en dos fases excepcionalmente marcadas por el Málaga. La transición corta, pero vertical y las rupturas en poco espacio de Saviola y Joaquín. Lo más cómodo para Bonera-Yepes sería Santa Cruz, pero es improbable que juegue de inicio así que tendrán que torear con jugadores móviles que agitarán y desaparecerán. Problemas a la vista.

El Málaga tiene una golosina en la banda derecha contraria. Aunque sin Monreal, pero con Eliseu, los 2×2 de Isco y el portugués contra el sustituto de Abate (Zapata, tal vez) y Montolivo o Nocerino serán de un daño irreversible para el Milán. Para transitar habrá tiempo, pero si el Málaga encuentra a Isco un poco por delante de 3/4 el repliegue extraordinariamente lento de los rossoneri se desmoronará.
El mismo peligro con otro nombre
La transición defensiva aún le duele al Málaga. Cuando Demichelis funciona mentalmente, duele menos; cuando él depende de las correcciones de Weligton, molesta. El peligro del Milán, teniendo en cuenta el estado de Pato, es El Shaarawy (6 goles esta temporada). El único con talento individual para desbordar en uno contra uno. Además, funciona muy bien con espacios partiendo desde la izquierda y trazando la diagonal para filtrar o disparar. Y puede ser problema. La felicidad con la que Gámez recorre la banda es espacio natural para El Shaarawy. Desde allí, en carrera y con balón, puede ser el porvenir dirá qué puede ser del enfrentamiento colosal pero imprevisible contra Demichelis. En opinión de un servidor es la única ventaja intrínseca con la que puede partir el Milán.
Debilidades y fortalezas
– Reacción: Yepes y Bonera son dos centrales muy poco reactivos. Si ceden espacio y adelantan para juntar líneas, el partido puede pasar a ser interesante para el Milán, porque negarían una dosis diferencial de felicidad a Isco. Si prefieren ceder el balón para saltar, sufrirán. La reacción de los centrales es escasa ya al Málaga no le importa convivir durante un buen tiempo merodeando el área, siendo horizontal, pero amenazando con la ruptura.
Grietas hombre a hombre: no solo el colectivo del Málaga debe superar al Milán, sino que nombre por nombre, podríamos sacar conclusiones indiscutibles acerca del talento de ambas plantillas. Especialmente, la línea ofensiva del Málaga contra la defensiva del Milán, que parece la más débil del equipo. Fortaleza frente a debilidad. Es una grieta que debe cerrar Allegri, quien podría ser más defensivo, pese a la urgencia de resultados favorables.
 – Llegada en segunda jugada: a la mencionada posibilidad de transitar vía El Shaarawy, hay que sumar al haber del Milán la aptitud, por las características de sus jugadores, para sumar jugadores a la segunda jugada, incluso al remate. Nocerino y Prince Boateng son los ejecutores. Llegadores con más o menos talento que pueden crear peligro merced a su buen disparo y su capacidad para aparecer sin estar, con lo que sumarían 4 o 5 jugadores cerca del área. Difícil porque el Milán necesitaría una posesión medio-larga para incorporar a tantos jugadores. Pero es posible.
Foto: AP/Raffaele Rastelli.
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Informe: Atlético de Madrid

TRÁNSITO HASTA HOY
Aunque junto a la ribera del Manzanares, la semilla nació en Málaga. En medio de una tempestad futbolística y un partido insulso. El debut de Simeone fue una señal. Un vistazo inmaduro hacia el futuro. El equipo, entonces, fue aguerrido, se asomó al límite del reglamento, pero tuvo carácter y se ordenó en el repliegue. Sin duda, era una señal inequívoca de lo que pretendía El Cholo: combatir, ordenarse y golpear. Con Falcao, evidentemente, todo es más sencillo. Su evolución, como dicen los resultados, los análisis y las sensaciones, ha sido de sobresaliente. El inicio de temporada le ha colocado, con base en su fútbol, entre los diez –siendo generoso con el resto- mejores equipos del continente. La única duda que retumba en las cabezas atléticas, manifiestamente comprensible en función a otras temporadas, es su continuidad. Pero a diferencia de otros años, ya no se habla de que la mentalidad o la irregularidad puedan aparecer. Simplemente, está, porque al Atleti le pesan los años caminando entre la mediocridad, pero la fuerza mental pasó de debe a haber. Y le permitió competir en situaciones límite.
CÓMO JUEGA EL ATLETI DE SIMEONE
Prefiere neutralizar antes que proponer. Y para desactivar al rival, El Cholo propone un 4-4-2 con habituales ayudas al sector fuerte del rival. Lo cual se convierte muy a menudo en un 4-5-1 con Falcao para obstruir la salida de los centrales rivales. Fijamos nuestra atención en el repliegue medio porque es la seña de identidad más clara del Atleti. El repliegue medio tiene dos funciones muy claras: correr con praderas libres y obstruir el ritmo constructivo del rival a partir del segundo pase de no seguridad. Al mínimo riesgo del rival –ya sea por el carril central o en las bandas– aparece superioridad atlética. En calidad y cantidad. A veces, ni tan siquiera se precisa esta situación. El rival renuncia a tener calma para acabar perdiendo el balón por sí ‘solo’. Y todo es más fácil cuando roba: volar, arañar y golpear. El partido de la Supercopa de Europa contra el Chelsea es una de las máximas expresiones de la idea.
Con balón (y sin espacios), el Atlético no es tan brillante. Diríamos que no es una de sus fortalezas, pero cumple cada vez mejor. El estado de forma de Mario Suárez permite soltarse a Gabi –su habitual acompañante– más que antes de la llegada del Cholo, cuando el doble pivote era casi horizontal y replegaba más cerca de la defensa. Así, la baja de Diego duele menos. Porque arriba ya son uno más. No obstante, Falcao se vuelve imprescindible. Más aún cuando el Atleti debe generar. Es el mejor delantero del mundo –con picos más bajos que Drogba, pero más persistente– en apoyos. Simeone elige que su equipo genere a partir de las bandas porque conoce de sobra a sus centrocampistas, no demasiado válidos para combatir un repliegue posicional poblado. Y sumamos a los interiores: Arda y Koke (o Raúl García), que poseen tendencia hacia dentro, pero siempre desde fuera. Dos consecuencias favorables: 1) Se reduce el riesgo de las pérdidas, aunque estas puedan crecer –aspecto que no importa demasiado transitar–; y 2) Panorama ideal para Falcao: apoya y descoloca a los centrales para la llegada desde atrás. O bien fija, donde, seguro, es superior en 1×1 al 95 % de los centrales del mundo.
La gestación de la jugada a partir de las bandas se produce mediante dos factores interesantes para aquellos que consideran al Atlético un equipo defensivo. Simeone ha introducido de forma natural a los laterales en el primer escalón y en el penúltimo: ser profundos y llegar a línea de fondo. Incluso jugar por dentro. Ellos pesan y generan superioridades para poder arrancar. En el centro, Falcao agita y el interior de la banda contrario llega a apoyar a la altura del balón, mientras el otro lateral expande el campo en el otro sector. Espacios ocupados y banda con superioridad. A partir de aquí, peligro. Sin ningún tipo de predilección por posesiones largas o cortas. El objetivo, marcar. Pero no de forma desesperada. Por tanto, queda de manifiesto que este Atlético, principalmente el de inicio del curso 2012-2013, es algo más que repliegue y transición. Y aún falta que vuelva Adrián.
VIRTUDES Y ASPECTOS QUE DEBE MEJORAR
Banquillo: Siendo extraña la situación de Adrián, la gestión del banquillo y de la emocionalidad del vestuario por parte de Simeone es muy buena. Gran parte de los jugadores que no cuentan habitualmente suman cuando aparecen. Y cuestionan la titularidad. Contar con 14-15 titulares es una ventaja importante para un equipo exigido física y mentalmente por su propio entrenador y el contexto histórico-social del club.
Transiciones: No les importa correr. Es más, se les exige. Hacia delante y hacia atrás, a lo largo y a lo ancho, el Atleti transita bien, no teme correr mirando hacia Courtois y brilla cuando lo hace ordenado en el caos que registran Arda y Falcao. Aunque el primero no selecciona demasiado bien los espacios libres ni el lugar en el que aparecer, tiene demasiado talento individual y una notable cabeza pensante que marca muchas diferencias.
Carácter y dinámica: Simeone se encontró en una encrucijada. El club lo reclamaba para reencontrar el rumbo antes de que llegara, pero él no estaba preparado. Apenas había pasado por un par de banquillos sin demasiada relevancia. Esperó su momento, aunque en la opinión de un servidor, incluso fue apresurada su llegada al Atlético –ya ven que no–. Ha contagiado el vestuario de confianza y los jugadores son en el césped prolongaciones emocionales del Cholo jugador. Competir con carácter para ser no una virtud, sino una característica inherente a la idea. Y además le acompaña la dinámica: goles en los últimos minutos, unión en el vestuario, resultados, sensaciones…
Adrián: Aún no ha llegado. Y coincide con el mejor momento del Atlético de Simeone. La idea, concebida como despliegue físico en repliegue y transición puede no ser la más favorable, pero desde luego, a campo abierto, Adrián es magnífico. Por tanto, el problema –si es que lo es– parece radicar en una gestión de Simeone hacia él y viceversa. El Atleti puede vivir sin Adrián, pero será más diferencial si consigue recuperarle.
Defensa lateral: La defensa, entendida estrictamente como la línea de cuatro que escuda al portero, ya no es un problema. Suele ser expeditiva y funciona en el juego aéreo. Aunque los centros laterales continúan siendo un déficit. Mejor Godín que Miranda, pero ambos lejos de un nivel alto para chocar y despejar o bien anticipar el remate.
Nota: Artículo publicado en el Magazine de Martí Perarnau.
Foto: Atlético de Madrid.

 

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