Once ‘cholos’ y un partido

diegocosta1.- La fortaleza de un colectivo se mide de manera sencilla. El todo siempre debe sumar más que todas las partes juntas. Y el caso de Diego Pablo Simeone es algo que sobrepasa el sentido colectivo y trasciende a la fe. Es una especie de virtud discursiva que muta a sus jugadores, los convierte automáticamente en creyentes del ‘cholismo’ y proyecciones del entrenador en el campo. El hombro amigo nunca falla cuando el compañero cae. Y los datos hablan por los que callan ahora, ubicados por la realidad en un farragoso barro poético: Tres finales en poco más de año y medio.
2.- El Atlético de Madrid se ganó el derecho a luchar por la Copa del Rey a batalla única. Aún no se sabe dónde porque España es España y puede que alguien dé el cante para que se cambie la fecha. En fin, qué vamos a decir a estas alturas. Posiblemente Diego Costa sea el exponente más visual del Maquiavelo futbolista, un tipo dispuesto a utilizar todos los recursos disponibles. Su especialidad es bajar al barro a luchar, enfangar al contrario y salir vestido de smoking y sin rasguño alguno. Cuando sale del vestuario es en realidad como si estuviese entrando. Allí, en el verde, es donde el tipo eleva la brega a la categoría de espectáculo. El jugador amor-odio según el color de su camiseta. Es la máxima expresión de Simeone, además de un jugador imprescindible.
3.- Pero no es el único. El salto cualitativo se puede medir en la intensidad –entre otras muchas facultades– de Gabi, Mario y/o Tiago. Tres jugadores que parecían fríos, alguno incluso bajo cero, son ahora el eje para unir transición hacia ambas porterías, el nivel y la altura de la presión y un largo etcétera de situaciones de partido que Simeone ha encomendado a ellos y a Arda, que lleva el carácter turco y el nervio de acero para discernir el error del riesgo y la batalla de la guerra.
4.- Emery se ha entregado en cuerpo y alma a Jesús Navas. Ahora es un jugador hecho, completo, con multitud de registros y en todos ellos con ventaja. De repente, siendo menos explosivo, su zancada de salida es extraordinaria. De todos sus unos contra uno sale victorioso por el primer toque, por la sencilla razón de que ya no sale siempre hacia fuera, sino que domina el ancho del terreno de juego y su pierna izquierda. Aún así, enfrentándose al mejor Navas de su carrera, el Atlético ha padecido.
5.- La incertidumbre la causó el repliegue bajo de Gabi y Mario, que estuvieron peor, porque Navas, Rakitic y Reyes comienzan a ser muy disolubles por las líneas, lo cual supone un importante quebradero de cabeza para una defensa medio-alta. En la mínima grieta habría una ventaja casi incorregible. Con todo, el Atleti insistió porque Courtois es el primero en empujar hacia fuera, su presencia en el área es enorme, y el equipo se redujo a tres líneas muy marcadas y reducidas a un espacio mínimo. Un dèja vú de Trescientos, porque el Sevilla quiso partir desde su carácter y el revoloteo constante para ganar. Pero ahí es imposible ganar a este Atlético en una eliminatoria. Es como retar a un banco a hacer números siendo un mero ciudadano.
6.- Bien es cierto que sería injusto calibrar la claridad, por tanto, casi el nivel, de las salidas sin tener en cuenta el resultado y las necesidades. Pero es necesario porque el Sevilla puede dar un salto cualitativo de comenzar a fluir desde el principio. Botía y Fazio se diluyen a menudo de esta tarea. Y no es baladí porque el Atleti, conceptualizando posiblemente en exceso, posee a un conductor –Godín– y a un pasador en largo –Miranda–. Además, es el equipo que se lanza, que no necesita a sus centrales en partidos como el del Pizjuán porque ya vuela a partir de los robos a cualquier altura. Merced a esos dos bichos que chocan y percuten, rajan por dentro y juegan de cara. Son dos generadores de ventajas de los que Koke y Raúl, dos jugadores con cierta sensibilidad, pueden sacar un rédito gigantesco.
y 7.- La sensación es que el Atlético de Simeone no deja de tocar techitos. Contra el Athletic, contra el Barça, contra el Sevilla, contra el Chelsea. Pero nunca llega. Se levanta cuando tropieza y ataca todas las debilidades rivales. Pero ya no se condiciona tanto al rival, sino que aprovecha el estado de forma de Costa y Falcao para martillear sin pudor. El Atleti es ahora la efervescencia emocional de un entrenador más cabal que gritón, más táctico que técnico, pero sobre todo intenso. Competir se infravalora y Simeone ha presentado públicamente que el manido binomio ‘querer es poder’ es una verdad como un templo. Para él, de hecho, es una religión.
Anuncios
Etiquetado , , , , ,

Comenta aquí

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Anuncios