Archivos Mensuales: diciembre 2012

Lotería: que no sea una esperanza

lottTodos los años viene, llega y se va. Citando a Nietzsche, estamos ante un ejercicio de eterno retorno. Con la Lotería ocurre como con multitud de cosas, pero su singularidad es que juega con la ilusión; ilusión, a menudo, (mal)entendida como esperanza. Esperanza para evitar o acortar el sufrimiento económico, esperanza para sobrevivir, esperanza que, al fin y al cabo, cuesta entender como algo positivo, pues aparece a posteriori de algún hecho negativo. Así, algunos pensadores han tenidos verdaderos debates sobre la conveniencia. El mismo Nietzsche mantiene en su Humano, demasiado humano que la esperanza “es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre”, mientras que Sir Francis Bacon defendía: “Es un buen desayuno, pero una mala cena”.
El alemán, además, entendía la esperanza como estimulante incluso por delante de la suerte. Y esto es la Lotería: un conjunto inequívoco de esperanza, lejos incluso de la probabilidad del azar que alcanza el 0,0001 de posibilidades de que su número sea el elegido, en el que el sentimiento de ilusión bien mezclado con situaciones económicas complejas reflejan la necesidad de la sociedad, religiosa a estas alturas del ‘timo de la estampita’ del político de turno. El hecho de que la Lotería sea una vez al año, en un contexto distinto –niños y escenario– y unos premios superiores la convierten en una parafernalia completamente peculiar y llamativa. Claves, va de suyo, para que algo triunfe en España.
Bien sirva el día de antes y el de después de la Lotería como otro ejemplo de la España de contrastes y emociones, de ilusiones y decepciones, de fuego y de hielo, de sueño y realidad –demasiado aristotélica (y desgraciada) para algunos–. La Lotería gustaba cuando se compraba para mejorar y no para sobrevivir, cuando la gente podía gastar para progresar con facilidad, cuando existía ese afán cuasi infantil de jugar las tandas de penaltis. Quizá ya sea tarde para lanzar. Por tanto, que no sea una esperanza, porque al día siguiente (casi) todos hablarán de la salud, y ésta, como decía Bernard de Fontenelle, no es más que “la unidad que da valor a todos los ceros de la vida”. Esos ceros, esa lotería. Aquella vida.
Anuncios
Etiquetado , , ,

El título de su vida

titovilanova
Escribía un texto sobre el Barça de Tito. Su evolución y su mejora desde el inicio. Me atasqué en el primer párrafo y acudí a la música y a Twitter a leer sobre la gravilla virtual. Pese a que me acosté con mal regusto después de leer a Pedro Simón (texto que recomiendo lean, cuando hayan pasado unas horas desde la última mala noticia), no estimaba que pudiera encontrar otra noticia que me golpeara de bruces con la realidad. Por desgracia o por suerte, la vida no entiende de probabilidades.
Tito, para pena de todos, se adueñó del texto de su equipo. Donde ponía falso nueve, jugadas verticales, adaptación al rival o Messi, se coloca una palabra de inevitable apego: salud. Sucede de repente y lo que hace media hora era un título, un partido, una idea o un modelo de juego, se convierte en la vida. Sin más batallas ni objetivos que salvarla. Valga para Tito Vilanova y para el resto de personas que pelean por la suya desde el silencio.
Como en casi todos los textos, acabo aludiendo al periodismo. O a la estricta emisión de palabras (información o desinformación), que bastante devaluado está el concepto de periodismo como para seguir colocando losas sobre él. Para los emisores, es tiempo de callar, aguardar y ser extraordinariamente respetuosos con la vida privada de una persona. No hay ninguna exclusiva que ponga precio o audiencia a la salud de una persona. Tito ya pelea, y solo ahí radica la única noticia. Ha ganado títulos antes, pero tiene la difícil papeleta de enfrentarse al trofeo más complejo, al de las cosas importantes que están por encima del fútbol que decía Arrigo Sacchi.
Etiquetado , , ,

El idealismo y la realidad pueden ser hermanos

Ryszard KapuœciñskiLos cínicos no sirven para este oficio es un tipo del que vale la pena hacerse amigo. En una realidad fundamentalmente dura y complicada de contextualizar, donde convergen culturas antagónicas y riquezas opuestas, es un manual ético que merece aprovechar para enderezar cualquier curva mal dada. No es un libro de Kapuscinski ni para Kapuscinski, sino con Kapuscinski. Tres charlas con el autor afrontadas sin corsés, sin límite para la explicación. Con una notable dosis de realidad e idealismo; dos conceptos que tendemos a separar, excusados en la crudeza, pero que bien merecen caminar unidos para la buena praxis periodística. Y vital.
El libro, y Kapuscinski en particular, nos sitúa continuamente en la África vista por un europeo sin prejuicios. Más persona que europeo, y más reportero que persona. El autor polaco ofrece numerosas píldoras sobre la ética periodística, probablemente antes de acusar su ausencia en España, donde cada uno de los periodistas del país diría algo bueno de sí mismo si caminara con Los cínicos no sirven para este oficio bajo el brazo. Es un libro necesario para los periodistas (y para los que no) porque ofrece una reconciliación con el oficio basada en una visión de la realidad detallada al extremo y la pasión a las personas, a las historias.
En definitiva, es el cerebro frente a la emoción, el valor frente la cobardía, el humanismo frente al material, el reporterismo frente al urgentismo, la descripción sobre la interpretación. El detalle sobre lo superfluo. Kapuscinski en este libro se expone, se desnuda éticamente y enseña de manera más o menos pormenorizada su realidad como humano y reportero, algo fuertemente vinculado, en un contexto de extrema complicación.
El libro exhibe todo lo contrario, por señalar a alguien, al periodismo patrio. Kapucinski prefiere a las personas y a las historias antes que a los personajes y su palabrería; opta por oír antes de hablar y comprender antes que acusar. Aquí sería un tipo señalado por vendernos la excelencia, pero muestra una verdadera oportunidad de progreso. “En el futuro, y para los valientes”, decía Víctor Hugo.
Etiquetado , ,
Anuncios